Líneas de vida que se abren como nuevos canales, uno tras otro sintonizados a su tiempo, uno a uno definidos y limitados, encontrando libertad en ser lo que deben. Mas en mi "ser ahí" la voluntad y sus pulsos, forma de mis pensamientos (intuición?), me sugiere nuevas direcciones, como aquellas que al advertir tú presencia detonan y construyen. Las observo, me detengo, porque contigo se requieren pausas, como el sonido después de si mismo, una pausa apropiada para hallarse en ella y luego, solo luego, mirarte mas claramente, reflejándome en ti, siendo representación nítida y saber que así soy ahí, en espacio-tiempo, a 4 metros del suelo, desafiando mis fantasías, empoderándome ante su mirada incesante; fracciones de muerte-vida, gravedad,todo es pos-mortem, en un sublime e inevitable vaivén.
Un . de partida; inhalar, estar presente, en la omnipresente libertad de contemplar y elegir.
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19.9.09
6.9.09
Nada que decir aun, 9:42...
Llovió toda la tarde y la tarea me llego hasta las 4:30 pm. Mañana es lunes y lo que ahora suelo hacer entre semana me tendrá ocupada, pero aun no me siento como cuando estoy bajo mis sabanas, observando mi ventana con un cielo dividido al fondo.
6.8.09
Facción siendo en el tiempo, lo dicho en mi respectivo desear, aguardando, que el ser para, ha sido en cuanto la existencia fuera de mí acontece.
8.6.09
2:06-Lift Your Skinny Fists Like Antennas To Heaven
Atmósferas-sonoras, helio. Se que no recuerdas nada, la sobredosis borro cualquier registro rastreable, la noche en que me conociste, las llamadas, el sujeto despistado, quebrado y suicida que encontró espacio para mimarme a los ojos y soñar con laberintos. Estos últimos días he tenido algo en mente, el olvido y el tiempo. Una mañana, entre mi rutina y los patos, salí a correr como solía hacerlo en esos días Quería escucharte, verte; nunca era suficiente pues nada nos fue favorable. Llevaba música y entre ellas una particularmente "tuya", pero no lo sabía. Como cualquier otro de esos días, corrí 25/30 minutos. Termine exhausta y me senté frente al lago, la imagen prometía ser una morada pacífica, con una banca para pensar en nosotros, para recuperarme. Tenía unos instantes ahí cuando una estruendosa gritería se hizo presente. Ese día, observe algo que con toda franqueza no me esperaba; los patos y la sexualidad permeada de violencia, naturaleza instintiva; un grupo de 8 a 10 machos entre cópula y mordeduras frenéticas, mataron a una hembra. durante 25/30 minutos hizo lo posible por escapar, entre gritos llenos de sufrimiento, mal herida, desgarrada, llena de sangre, casi delirante, ella también corría y yo permanecí petrificada en la barandilla del lago sin saber que hacer, hasta que decidí lanzarles piedras y lo que encontrara a mi alcance. Quería ayudarla, salvarla. Todos mis intentos fueron inútiles. Había personas a mi alrededor que permanecieron ahí, mirando mis torpes y desesperados movimientos sin efecto. Después solo se fueron. Sobre el lago, entre erráticos estremecimientos, un bulto blanco-rojo de plumas floto unos minutos, luego, sumergiéndose poco a poco, se resguardo bajo la superficie del lago. Quería matar a los patos que le habían hecho eso, quería desplumarlos uno a uno y rallar sus pieles con una navaja fina... pensé en tantas cosas, me sentía devastada. Entendía , son animales, son sus formas y mi dolor se debe a una amplia serie de proyecciones mías...bla bla bla, ¡pura mierda!. Ya no quería pensar más en ella, ni en mí, ni en ti.
Me levante y comenzó mi caminata de regreso. Play... ¡¡esa canción!! Mis pies tocaron por instantes muy pequeños la superficie de la pista, corrí tanto y tan rápido como pude hasta no poder seguir.
Esa inusual mañana, lo supe, decidí huir, correr, esconderme, no hablar nunca del tema y mejor dejarte, encontrar y generar las condiciones necesarias para que eso ocurriera, para que te alejaras tanto de mi como fuese posible. Lo sublime del terror, querer-te. Ahora ya lo olvidamos, solo quedan vagos recuerdos como este, platicas de cascaras por las tardes, las palmadas en la espalda, el olvido y el tiempo.
Me levante y comenzó mi caminata de regreso. Play... ¡¡esa canción!! Mis pies tocaron por instantes muy pequeños la superficie de la pista, corrí tanto y tan rápido como pude hasta no poder seguir.
Esa inusual mañana, lo supe, decidí huir, correr, esconderme, no hablar nunca del tema y mejor dejarte, encontrar y generar las condiciones necesarias para que eso ocurriera, para que te alejaras tanto de mi como fuese posible. Lo sublime del terror, querer-te. Ahora ya lo olvidamos, solo quedan vagos recuerdos como este, platicas de cascaras por las tardes, las palmadas en la espalda, el olvido y el tiempo.
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24.5.09
endorfinas-nicotina
Necesito un cigarro, me los he terminado. Domingo 11:11 pm, causa perdida o bien, puedo ir a la bolsa de mi madre y extraer como travesura adolecente un cigarro Kent; alquitrán 1mg, nicotina 0,1 mg, monóxido de carbono 1mg. no gracias, esta es de esas noches en que el cigarro suple sexo. Me cuestiono el por que de este blog, cuestiono el contenido, aquello que bajo el dominio de la inconsciencia reparto en dosis legales de uso personal. Pero, ¿que pasa en ti cuando me contemplas ya sea en textos o en imágenes? esa respuesta, sea cual sea me aterra, por lo menos así es en esta noche sin cigarros.
21.5.09
182.5.frigorífico

Zarandeo platónico silenciado por un eco. Recuerdo un sueño que no fue mío, hablaba de hielo, de dos personas jugando, rodeados recuerdo, mas no fue mío. El cuento:-no eran bien venidos. Ese lugar me pareció tan frio que poco tiempo después, yo también me fui. Entendí, pero parece no logre alejarme mucho. El confinamiento y la helada me alcanzaron, así también la percepción cuajada y necia((preludio ambiental abiertamente inconmovible)).
12.5.09
Decía en el diván tanto como se puede, alucinadas, conocidas menciones utópicas de pasados y futuros. Y te encuentro en ese cuarto, en el cual curiosamente no te mencionaba, renuente a admitir lo inaceptable, en la infecunda pantaleta, que en la intimidad se plantea como la lectura del una taza de café.
Un término de algo, aun algo terminable.
Tu vínculo con mi colisión adquiere tintes legibles.
4.5.09
Aquí van-k...
En estos días he checado mis niveles de paranoia, además de mi claustrofobia y conflictos en general. No me ha cambiado mucho la rutina con esto del actual encierro, pues casi no salgo, pero mis actividades de "socialite"(jajaja) se han visto afectadas.
Mi café preferido, mis ensayos, mis exámenes, los cuates, todo detenido, ni chico tengo, mm, bueno, eso ni mencionarlo... pero justo ahora se me antoja salir de viaje, esa si es una novedad, igual solo quiero escapar de mi aburrida cotidianidad. Podría decir que mi mundo se reduce a unas cuantas cuadras y un petite club y aunque no ando paranoica por el tema de moda, porque francamente ni es de considerar creerles a estos payasos-porcinos, me he visto limitada, mucho mas de lo normal a mis cuatro paredes.
Que aburrido es esto, igual si me inllectara heroína o tuviese más imaginación, o un muñeco inflable... un lego, podría dedicarme a la exploración creativa, aqui unos ejeplos:

obviamente steven hopkins...
pero la vida no me da... la flojera invade mi supuesto cuerpo chambeador.
Mi café preferido, mis ensayos, mis exámenes, los cuates, todo detenido, ni chico tengo, mm, bueno, eso ni mencionarlo... pero justo ahora se me antoja salir de viaje, esa si es una novedad, igual solo quiero escapar de mi aburrida cotidianidad. Podría decir que mi mundo se reduce a unas cuantas cuadras y un petite club y aunque no ando paranoica por el tema de moda, porque francamente ni es de considerar creerles a estos payasos-porcinos, me he visto limitada, mucho mas de lo normal a mis cuatro paredes.
Que aburrido es esto, igual si me inllectara heroína o tuviese más imaginación, o un muñeco inflable... un lego, podría dedicarme a la exploración creativa, aqui unos ejeplos:

obviamente steven hopkins...pero la vida no me da... la flojera invade mi supuesto cuerpo chambeador.
3.5.09
y de pronto... ¡pop! de palomita en mi cabeza.
Recuerdo que cuando era niña quería pechos grandes. Las nalgas no importaban, ya que las negras, el rap, el hip-hop y el regetón, a claro y jlo, no figuraban en las listas. Pechos, pechos grandes y más pechos. Habían formas ingeniosas de facilitarme la movida, si, claro, no de a gratis me hice ¡¡¡genio!!!
Ingredientes:
1. un buen par de calcetines, suavecitos claro está.
2. un bracier chingón, resistente, y grandote, pa que le entre mucho calcetín.
3. ser muy inteligente e ingenioso pa darle la forma y el acabado perfecto. (cabrón pues)
Así fue como el pop de palomita entró a mi vida, ligero y flamante, pero agudo y despiadado. Tenía que ser eso que miraba en la televisión, pues, mis pequeñisisisisisimos pechos no se parecían en lo mínimo a las madres que portaban orgullosas las "bellas" changas, o cómo se llamen, las que se pavonean por la tele.
¡¡Y caramba!! Logré un acabado más cabrón que el mejor anatomista o cirujano plástico, y es de remarcar que era solo una niña, ya bien enajenada por las shingaderas productivas de mi niñera, la TV.
Luego, lenta pero furtivamente llegaron las hormonas a mi vida... un nuevo ¡pop de palomita!
y ahora no solo quería grandes tetas, también la "regla" tomaba fuerza. Pues eso quería decir que ya era toda una mujer, y pues es claro que las hormonas solo eran imaginarias, pues aún no producía la tan jodida joda de mes con mes. Pero ¡pop!, habían las toallas sanitarias, y esas no me obligaban a tener el ingrediente ese tan mal oliente para poder usarlas.
Toda "una casi experiencia de vida" abrir el empaque, sacar un casi perfecto sobrecito cuadrado de plástico suave y transparente, dentro del cual, se encontraba una larga y perfumada toalla sanitaria, ¡¡no ma!! Tenía pequeños pedazos que contenían un pegamento delicado, el cual, se pegaría a algo, ¿a qué?, aun no lo averiguaba, pero no tardaría mucho en hacerlo. Mi aguda inteligencia y desarrollado ingenio para los menesteres "femeninos" era ya apabullante.
La tenía en mis manos y como tenía que ser, ya que lo había visto en algunas ocasiones, mis calzones estaban a media pierna, tomé la maravillosa toalla y me la pegué, literal, ¡¡me la pegué!!
Pero el placer de saberme con una cosa pegajosa e incomoda entre las piernas lo valía, ya me sentía mujer.
También me podía dar el lujo de recrear esos comerciales en los que se anunciaban las toallas, era feliz al gastar y gastar una por una las maravillas que contenían esos paquetes, derramando un chorrito de agua pintada de azul (tal cual lo veía en la tele) y comprobar que no absorben una chingada, pero pues era divertido.
En verdad me hice femenina, tal cual tiene que ser una mujer. Todo lo encontraba en ella, y ella me decía como y de que forma tenia que ser y hacer, y una por una se fueron dando las instrucciones de vida. Era confuso, pues la gente siempre dice cosas confusas, así la tv también.
Ahora, adoro mis pechos pequeños y detesto usar toallas, aunque ya se ponérmelas
Ingredientes:
1. un buen par de calcetines, suavecitos claro está.
2. un bracier chingón, resistente, y grandote, pa que le entre mucho calcetín.
3. ser muy inteligente e ingenioso pa darle la forma y el acabado perfecto. (cabrón pues)
Así fue como el pop de palomita entró a mi vida, ligero y flamante, pero agudo y despiadado. Tenía que ser eso que miraba en la televisión, pues, mis pequeñisisisisisimos pechos no se parecían en lo mínimo a las madres que portaban orgullosas las "bellas" changas, o cómo se llamen, las que se pavonean por la tele.
¡¡Y caramba!! Logré un acabado más cabrón que el mejor anatomista o cirujano plástico, y es de remarcar que era solo una niña, ya bien enajenada por las shingaderas productivas de mi niñera, la TV.
Luego, lenta pero furtivamente llegaron las hormonas a mi vida... un nuevo ¡pop de palomita!
y ahora no solo quería grandes tetas, también la "regla" tomaba fuerza. Pues eso quería decir que ya era toda una mujer, y pues es claro que las hormonas solo eran imaginarias, pues aún no producía la tan jodida joda de mes con mes. Pero ¡pop!, habían las toallas sanitarias, y esas no me obligaban a tener el ingrediente ese tan mal oliente para poder usarlas.
Toda "una casi experiencia de vida" abrir el empaque, sacar un casi perfecto sobrecito cuadrado de plástico suave y transparente, dentro del cual, se encontraba una larga y perfumada toalla sanitaria, ¡¡no ma!! Tenía pequeños pedazos que contenían un pegamento delicado, el cual, se pegaría a algo, ¿a qué?, aun no lo averiguaba, pero no tardaría mucho en hacerlo. Mi aguda inteligencia y desarrollado ingenio para los menesteres "femeninos" era ya apabullante.
La tenía en mis manos y como tenía que ser, ya que lo había visto en algunas ocasiones, mis calzones estaban a media pierna, tomé la maravillosa toalla y me la pegué, literal, ¡¡me la pegué!!
Pero el placer de saberme con una cosa pegajosa e incomoda entre las piernas lo valía, ya me sentía mujer.
También me podía dar el lujo de recrear esos comerciales en los que se anunciaban las toallas, era feliz al gastar y gastar una por una las maravillas que contenían esos paquetes, derramando un chorrito de agua pintada de azul (tal cual lo veía en la tele) y comprobar que no absorben una chingada, pero pues era divertido.
En verdad me hice femenina, tal cual tiene que ser una mujer. Todo lo encontraba en ella, y ella me decía como y de que forma tenia que ser y hacer, y una por una se fueron dando las instrucciones de vida. Era confuso, pues la gente siempre dice cosas confusas, así la tv también.
Ahora, adoro mis pechos pequeños y detesto usar toallas, aunque ya se ponérmelas
Anotaciones taciturnas
Son las 4:00 p.m. si no me equivoco. Me encuentro sobre miguel ángel en la parada del camión de carrillo puerto esperando a Manuel. La cita no fue muy largamente acordada, al contrario, solo nos llevo, o en el mejor de los casos, le llevo un minuto acordar el día, la hora y lugar del encuentro. No tengo ni la más mínima idea de si vendrá o no, es tan extraño llegar puntual. Cuando no lo hago –que es el caso en general- me siento –entre mi molestia por la hora ya tan recorrida- segura de que al llegar, alguien estará esperando pero en esta ocasión, de alguna forma se que va a llegar.
Son las 4:00 p.m. si no me equivoco. Ahora tal ves sean las 4:15 o 4:20. Miro a mi alrededor y no encuentro ningún rostro conocido, pero es de notar que la gente es extrañamente observadora y entre ello discrimina. Se miran unos a otros comparando lo visible y así emiten un juicio de lo poco que una mirada, unas de estas, calificativas, puede dejar.
De nuevo, alzo la mirada y Manuel no llega.
Hay una señora detrás de mí que evidentemente se encuentra agotada, espera al camión que le acerque a su casa. No dudo que todavía al llegar a ella tendrá mas labores domesticas por ejecutar, tal vez hijos o un marido igualmente cansado. Su cabello ya teñido de un color gris reciente, asegura que ya son años de cansancio, y se que si la miro a los ojos encontrare tristeza, melancolía e insatisfacción. Ella mira al vació sin encontrar nada en él. Sus manos lucen viejas y sus zapatos están gastados. Porta ropas poco elegantes pero si muy practicas para el trabajo.
3 taxistas me miran. Que molestos son los adultos. Hombres laborando.
Manuel aun no llega, creo que no seria mala idea levantarme y moverme un poco, tal vez este por aquí sentado muy cerca, pero fuera de mi campo visible.
Un tipo mira a 4 chicas que evidentemente quieren llamar la atención cuadrando en el estereotipo de chicas “disponibles”. La “líder” al celular, en un conjunto negro deja en claro que requiere de mostrar partes comunes y no comunes de su cuerpo para ser observada. Llega un taxi rojo y suben en el…
Manuel no llega. 4:30 aproximadamente. Podría irme a su casa o llamarle por teléfono pero creo que es un hombre puntual y organizado. Creo que debería levantarme y caminar… ah!, Manuel no llega.
En ese movimiento que decidí llevar a cabo encontré un teléfono de monedas, oportunidad para llamarle, pero para mi sorpresa el teléfono se trago mi en crédito. Camine hacia la parada, de nuevo la misma gente que cubierta de cansancio toman un recreo juzgando. Al mirar casi llegando a la parada del bus veo pasar una chamarra de piel gastada con piernas negras y cabellos largos…Manuel. Dude por unos segundos que pudiera ser el pero al correr detrás de su lejana figura encuentro con sorpresa un rostro conocido pero despistado, Manuel. Escucha su nombre tres veces pero absorto en ideas lo ve de lado y continua. Sabía que para llegar a el tendría que correr, tanto tiempo de espera y aquella canción en guitarra clásica que escuche valían la pena. Doblo la esquina y desapareció… pero no por mucho tiempo.
Al llegar al final de la calle lo nombre 2 veces y giro hacia mi recibiéndome con un cálido comentario, como siempre, fuera de lugar, “escucho voces”. Caminamos y nos percatamos de que el no venia para encontrarse conmigo pero llego y yo afortunadamente, también, a tiempo.
Son las 4:00 p.m. si no me equivoco. Ahora tal ves sean las 4:15 o 4:20. Miro a mi alrededor y no encuentro ningún rostro conocido, pero es de notar que la gente es extrañamente observadora y entre ello discrimina. Se miran unos a otros comparando lo visible y así emiten un juicio de lo poco que una mirada, unas de estas, calificativas, puede dejar.
De nuevo, alzo la mirada y Manuel no llega.
Hay una señora detrás de mí que evidentemente se encuentra agotada, espera al camión que le acerque a su casa. No dudo que todavía al llegar a ella tendrá mas labores domesticas por ejecutar, tal vez hijos o un marido igualmente cansado. Su cabello ya teñido de un color gris reciente, asegura que ya son años de cansancio, y se que si la miro a los ojos encontrare tristeza, melancolía e insatisfacción. Ella mira al vació sin encontrar nada en él. Sus manos lucen viejas y sus zapatos están gastados. Porta ropas poco elegantes pero si muy practicas para el trabajo.
3 taxistas me miran. Que molestos son los adultos. Hombres laborando.
Manuel aun no llega, creo que no seria mala idea levantarme y moverme un poco, tal vez este por aquí sentado muy cerca, pero fuera de mi campo visible.
Un tipo mira a 4 chicas que evidentemente quieren llamar la atención cuadrando en el estereotipo de chicas “disponibles”. La “líder” al celular, en un conjunto negro deja en claro que requiere de mostrar partes comunes y no comunes de su cuerpo para ser observada. Llega un taxi rojo y suben en el…
Manuel no llega. 4:30 aproximadamente. Podría irme a su casa o llamarle por teléfono pero creo que es un hombre puntual y organizado. Creo que debería levantarme y caminar… ah!, Manuel no llega.
En ese movimiento que decidí llevar a cabo encontré un teléfono de monedas, oportunidad para llamarle, pero para mi sorpresa el teléfono se trago mi en crédito. Camine hacia la parada, de nuevo la misma gente que cubierta de cansancio toman un recreo juzgando. Al mirar casi llegando a la parada del bus veo pasar una chamarra de piel gastada con piernas negras y cabellos largos…Manuel. Dude por unos segundos que pudiera ser el pero al correr detrás de su lejana figura encuentro con sorpresa un rostro conocido pero despistado, Manuel. Escucha su nombre tres veces pero absorto en ideas lo ve de lado y continua. Sabía que para llegar a el tendría que correr, tanto tiempo de espera y aquella canción en guitarra clásica que escuche valían la pena. Doblo la esquina y desapareció… pero no por mucho tiempo.
Al llegar al final de la calle lo nombre 2 veces y giro hacia mi recibiéndome con un cálido comentario, como siempre, fuera de lugar, “escucho voces”. Caminamos y nos percatamos de que el no venia para encontrarse conmigo pero llego y yo afortunadamente, también, a tiempo.
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