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17.8.11

B-risa.


Discernir mi espacio entre mi ojo izquierdo
y el derecho , no cuadra en la totalidad de mi vida.
Entonces desearía tener un microorganismo
que viajara de aquí a allá para informarme las cualidades y funciones de cada cosa;
toda célula y cada invento en el que me aventuro,
de todos los niveles,
planos posibles del espacio.
Que cada paso contara una historia distinta,
pudiendo ver el cambio menos significativo
pero que tridimensional brincara a mis ojos,
como si tuviera pintura fluorescente.
Poder tomar cada imagen sin separarlos por completo,
pero tampoco mirar como ajena postal
donde el ritmo no toca mas allá de lo que mi oído pueda informar.

La brisa.
La totalidad se ha vuelto cristalina
nuevamente
parada en esta estatua de piedra
sólo soy capaz de observar
lo lejano.

13.11.09

K-Ja


Veía la televisión. Amarilla, ñoña -ni siquiera recuerdo bien- Se movía; hablaba y entonces todo cambiaba como en las novelas de Tolkien, o alguno de esos escritores de fantasía. Me resonaba su nombre; no en la cabeza, si no en los puños de mis manos que se dolían al movimiento de las palpitaciones que vibraban. Incluso la pequeña a la que aún no le ponía forma (aunque ésta la tuviera) tenía una muñeca llamada con su nombre. Detesto la forma en la que suena; más si a éste lo hacen diminutivo. Haría entonces una encuesta; quizá sólo brinque conmigo porque tengo des favoritismos en su contra. Pero es verdad ¡encuentren! Y verán que se repite. Entonces tejería con la molde dura de su estambre lo bien llamado cola esponjosa; o quizá simplemente jalar una de sus orejas para bastar y que corra desenfrenada por la capital. -No puedo escribir. Hace mucho que no he podido; todo se convierte en lo mismo -Veía la televisión. No quiero más azules chiquitos. No quiero que te vayas, es más, quédate toda la noche y si es posible una eternidad en mis dedos para que no se alejen de mí. Etc. Quizá ella también podría ser una ardilla –entonces encajaría- al desquicio ese que no existe pero que le gusta nombrarse de noche. Es tan complicado anular de la gramática cualquier juicio ajeno -porque siempre lo son ¿lo ven?-. Veía la televisión. -Cuenta sin lo que te he dicho; imagina. –Mmh. No, ¿por qué lo dices; Parece que espero a alguien? –No ¡ves!, buen encuentro; no precisamente gramatical pero bueno. Existe alguien más aparte del aparente que habla y habla en círculos en la montaña de pantaloncillos cafés. –Entonces creo que ya son tres; ¿pero serían suficientes?, si descaradamente ya había formulado a lo detestable como un conejo que brinca y corre; no por las praderas porque finalmente deseaba que alguien lo persiguiera con tal intensidad que acabaría no degollado; por esto de ya no estar en ese siglo, pero si apachurrado por un camión –Sí, algo que fuera definitivo. Divertido, inclusive divino porque esas redes casi se unen por muy poco espacio. –No ser pues. Al menos no yo, si no ella; bella, esponjosa, pero con pulgares pequeños y ojos de sapo. Lo había olvidado ¡ojos de sapo! Sí era lo que deseaba abrir con la mente que había olvidado pero que “se escribe con tinta propia” así sería mejor verla a través del pavimento. -Ese es el gran margen de error, gran error número uno. -Pero sigo sin comprender. No puedo desprenderlos de mí, y a la par me cansa hablar de pequeños pollos amarillos, naranjas; no, mejor rojos. ¡Acción!. La suavidad mejora la elasticidad de mi piel. Me pierdo en pequeñas moléculas de calor que provienen de algo que me resguarda de abrir los ojos y empezar. No sé donde estoy. Esta condición mía que había soñado o quizá meramente divagado por ociosidad se ha transformado en realidad. No vacilo, pues afuera hace frío. Sin embargo no me gusta la oscuridad y no sabría decir a ciencia cierta si delante de mí observaré una puerta o un espejo. Y si alguna de esas dos se abre, o si vienen a lengüetearme la cabeza, la cara; el asqueroso olor a baba de perro. No habría de dormir todas las noches en su misma cueva, con la curiosa familia, o con la soledad que de no ser vista ésta vez se encendería para recorrer en mis pupilas; imagen, colores, destellos. En los tímpanos; sonidos bajos. El café está servido ó el sillón es realmente rico. – ¿Te place aquí? Quieres otra estrategia. ¿Habría dicho ¡Acción!? -Veía la televisión.

19.5.09

horace horse collar



1
0 000 Hz, hierba

please, dont disapear

come back to the simplicity of what has not born

3.5.09

historia de-mé(n)xico
-------------------,(coma) pito
-----rabos verdes, con disfunción eréctil

imperativa-resumida (a) indi-PoPulismo

y de pronto... ¡pop! de palomita en mi cabeza.

Recuerdo que cuando era niña quería pechos grandes. Las nalgas no importaban, ya que las negras, el rap, el hip-hop y el regetón, a claro y jlo, no figuraban en las listas. Pechos, pechos grandes y más pechos. Habían formas ingeniosas de facilitarme la movida, si, claro, no de a gratis me hice ¡¡¡genio!!!

Ingredientes:
1. un buen par de calcetines, suavecitos claro está.
2. un bracier chingón, resistente, y grandote, pa que le entre mucho calcetín.
3. ser muy inteligente e ingenioso pa darle la forma y el acabado perfecto. (cabrón pues)
Así fue como el pop de palomita entró a mi vida, ligero y flamante, pero agudo y despiadado. Tenía que ser eso que miraba en la televisión, pues, mis pequeñisisisisisimos pechos no se parecían en lo mínimo a las madres que portaban orgullosas las "bellas" changas, o cómo se llamen, las que se pavonean por la tele.

¡¡Y caramba!! Logré un acabado más cabrón que el mejor anatomista o cirujano plástico, y es de remarcar que era solo una niña, ya bien enajenada por las shingaderas productivas de mi niñera, la TV.

Luego, lenta pero furtivamente llegaron las hormonas a mi vida... un nuevo ¡pop de palomita!
y ahora no solo quería grandes tetas, también la "regla" tomaba fuerza. Pues eso quería decir que ya era toda una mujer, y pues es claro que las hormonas solo eran imaginarias, pues aún no producía la tan jodida joda de mes con mes. Pero ¡pop!, habían las toallas sanitarias, y esas no me obligaban a tener el ingrediente ese tan mal oliente para poder usarlas.

Toda "una casi experiencia de vida" abrir el empaque, sacar un casi perfecto sobrecito cuadrado de plástico suave y transparente, dentro del cual, se encontraba una larga y perfumada toalla sanitaria, ¡¡no ma!! Tenía pequeños pedazos que contenían un pegamento delicado, el cual, se pegaría a algo, ¿a qué?, aun no lo averiguaba, pero no tardaría mucho en hacerlo. Mi aguda inteligencia y desarrollado ingenio para los menesteres "femeninos" era ya apabullante.

La tenía en mis manos y como tenía que ser, ya que lo había visto en algunas ocasiones, mis calzones estaban a media pierna, tomé la maravillosa toalla y me la pegué, literal, ¡¡me la pegué!!
Pero el placer de saberme con una cosa pegajosa e incomoda entre las piernas lo valía, ya me sentía mujer.

También me podía dar el lujo de recrear esos comerciales en los que se anunciaban las toallas, era feliz al gastar y gastar una por una las maravillas que contenían esos paquetes, derramando un chorrito de agua pintada de azul (tal cual lo veía en la tele) y comprobar que no absorben una chingada, pero pues era divertido.


En verdad me hice femenina, tal cual tiene que ser una mujer. Todo lo encontraba en ella, y ella me decía como y de que forma tenia que ser y hacer, y una por una se fueron dando las instrucciones de vida. Era confuso, pues la gente siempre dice cosas confusas, así la tv también.

Ahora, adoro mis pechos pequeños y detesto usar toallas, aunque ya se ponérmelas

Anotaciones taciturnas

Son las 4:00 p.m. si no me equivoco. Me encuentro sobre miguel ángel en la parada del camión de carrillo puerto esperando a Manuel. La cita no fue muy largamente acordada, al contrario, solo nos llevo, o en el mejor de los casos, le llevo un minuto acordar el día, la hora y lugar del encuentro. No tengo ni la más mínima idea de si vendrá o no, es tan extraño llegar puntual. Cuando no lo hago –que es el caso en general- me siento –entre mi molestia por la hora ya tan recorrida- segura de que al llegar, alguien estará esperando pero en esta ocasión, de alguna forma se que va a llegar.

Son las 4:00 p.m. si no me equivoco. Ahora tal ves sean las 4:15 o 4:20. Miro a mi alrededor y no encuentro ningún rostro conocido, pero es de notar que la gente es extrañamente observadora y entre ello discrimina. Se miran unos a otros comparando lo visible y así emiten un juicio de lo poco que una mirada, unas de estas, calificativas, puede dejar.

De nuevo, alzo la mirada y Manuel no llega.

Hay una señora detrás de mí que evidentemente se encuentra agotada, espera al camión que le acerque a su casa. No dudo que todavía al llegar a ella tendrá mas labores domesticas por ejecutar, tal vez hijos o un marido igualmente cansado. Su cabello ya teñido de un color gris reciente, asegura que ya son años de cansancio, y se que si la miro a los ojos encontrare tristeza, melancolía e insatisfacción. Ella mira al vació sin encontrar nada en él. Sus manos lucen viejas y sus zapatos están gastados. Porta ropas poco elegantes pero si muy practicas para el trabajo.

3 taxistas me miran. Que molestos son los adultos. Hombres laborando.

Manuel aun no llega, creo que no seria mala idea levantarme y moverme un poco, tal vez este por aquí sentado muy cerca, pero fuera de mi campo visible.

Un tipo mira a 4 chicas que evidentemente quieren llamar la atención cuadrando en el estereotipo de chicas “disponibles”. La “líder” al celular, en un conjunto negro deja en claro que requiere de mostrar partes comunes y no comunes de su cuerpo para ser observada. Llega un taxi rojo y suben en el…

Manuel no llega. 4:30 aproximadamente. Podría irme a su casa o llamarle por teléfono pero creo que es un hombre puntual y organizado. Creo que debería levantarme y caminar… ah!, Manuel no llega.

En ese movimiento que decidí llevar a cabo encontré un teléfono de monedas, oportunidad para llamarle, pero para mi sorpresa el teléfono se trago mi en crédito. Camine hacia la parada, de nuevo la misma gente que cubierta de cansancio toman un recreo juzgando. Al mirar casi llegando a la parada del bus veo pasar una chamarra de piel gastada con piernas negras y cabellos largos…Manuel. Dude por unos segundos que pudiera ser el pero al correr detrás de su lejana figura encuentro con sorpresa un rostro conocido pero despistado, Manuel. Escucha su nombre tres veces pero absorto en ideas lo ve de lado y continua. Sabía que para llegar a el tendría que correr, tanto tiempo de espera y aquella canción en guitarra clásica que escuche valían la pena. Doblo la esquina y desapareció… pero no por mucho tiempo.

Al llegar al final de la calle lo nombre 2 veces y giro hacia mi recibiéndome con un cálido comentario, como siempre, fuera de lugar, “escucho voces”. Caminamos y nos percatamos de que el no venia para encontrarse conmigo pero llego y yo afortunadamente, también, a tiempo.
una oficina, todo en altos decibeles de música barata y desechable. maquillaje, sudor pintado, sonríe, tienes que ser "relaciones púbicas", sonríe, sonríe, sonríe, capital, patológica capital, dame tu alma , únete al imperio, todo es mejor en el imperio, tienes lo tuyo, eres alguien, metro cuadrado de oficina, metro cuadrado de crítica, metro cuadrado de pensamiento, seis centímetros cuadrados de datos, puedes ser un empleado modelo, fotografías de los ochentas, mucho maquillaje, sudor pintado, te ensuciaste, fingiste, modelaste, te entregaste, "los mejores precios del mercado", nada es sutil, nada, nada, te invito a mi palacio, te ofrezco mi mierda para alimentarte, te ofrezco mi cama para afianzar tu puesto, al imperio, rellena el espacio a los honestos, , cómprame un boleto, sucia, maquillada, arreglada, barata, música barata, eres desechable, eres un plato desechable, pero no te preocupes, puedes lavarte antes de irte a la basura.....expiación....tendrás tu propio espacio en el basurero....

29.4.09

k a r ma


Solo era sin querer ser nada…
Escuchaba finalmente no a las palabras
(Final-(de)-mente), no escuche nada
Y por fin no entendí nada
Y lo supe todo…

28.4.09

.

el
pájaro
insiste
quiere
llevarme
con
su
pico
cuenta
mis
pretextos
y
descarta
mi
existencia
no
revela
mi
destino
solo
deja
una
camino
de
migas
de
..... .. ... ...... . .. . ... .. . . ... .. .. ... . . .. .

(imagen de un pescado muerto)

dolerte
muerdo los platos
que miel tenían

zapatos azúl-es
en la ventana

f r a c t a l

pensaba al mirarte
por-entre-ventanas

un pájaro de cuello rojo
entre
tus
manos
aun tibio
permanece muerto
esperando a que lo dibujes

por-entre-ventanas

los colores desaparecían en suspiros

un pájaro de cuello rojo
entre
tus
manos
aun tibio
permanece muerto

en suspiros
un cuello rojo
guarda tu sonrisa
esperando a que lo dibujes

.

A su paso
La sonrisa espera
Recostada en la cama

Conforme con
Su lenguaje
Que no perece

Aún antes
Aún después
Y luego

Banal gesto
Que observa
Detrás
De aquello que querríamos

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