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21.10.09

Alguna vez has tratado de alcanzar un enigma más complejo que no salga de ti.

Sigo en las mismas en cuanto a ti respecta, con unas piernas de sobra; totalmente sin desnudez de piel; e imaginaria junto a un pedazo de papel en donde puedo probar cualquier retazo antiguo o lejano. Inclusive a mis anchas le pongo edad. Pero no es más que un bosque blanco-y-negro con sus sonidos de naturaleza, que hablan; Rechinan-relámpagos. Y luego un silencio en interrumpible fragmento de iris; ancho brotas esquelas solares en todas las esferas nocturnas. Contrapones. Divagar no es difícil. Encontrar no es. Y sostener una charla,; mundana, cotidiana; figura en una estampa que dibujé y lancé por la ventana. Si Venus existiera con esa forma en la que escribes; me prefijo tu nombre que aún grabo en cintas azules. Inexistentes-reales.

31.8.09

Esta bien, sí.

Y de mi.., ¿y de mí?
Cascabeles dorados suenan
en el pecho apenas perceptible
vociferaciones que han de arrancar a cada una de sus estrellas la noche,
la avidez con la que poso los ojos al frente
¡Grita! -No soy arena y no soy pan
Dibujar y tras polar el palpitar de los avispones morados
rondan entre cejas y estornudos un nuevo día; una nueva luz
se está escondiendo.
Es que no deja, es que no busca
Señor;
Polo arbitrario que se mueve infinitamente en finitos pasos
Encuéntrame allá en donde lo foros se apagan
Con lucecillas chispeantes de azucena; vuela
Encuéntrame, entrelazando en el viento colores de espuma
pues el silencio no apaga la ventana a cuadros por la que observo
ni la manecilla deja de sentir la mano que ronda
en cada una de las cosas
el universo.

15.8.09

sostenuto

Sobre mi cama un pájaro come dátiles, dátiles con aromas a cálidos veranos, de esos cuando olvidaba mis braguitas y me estremecía sonrojada bajo faldas de niña, separando las piernas para sentir el viento acariciar mis labios con tactos orales de húmedos rocíos…

Sobre mi cama un pájaro come dátiles, dátiles con aromas a cálidos veranos, mientras un gato lo observa discretamente, conteniendo sus instintos.




3.8.09

Pendonear en arrugas alusivas

de-s-hacer-te
una imagen:

la ventana de tu cuarto y el mar.

a ratos deambulo en tus pantalones azules y envejecidos, cuando ella en mis ojos observa el movimiento de la nada.




6.7.09

Efemérides semanales o un no se qué, que anda perdido



1.1.800
Mi boca abierta no dice nada, no sé calcular el espacio retorico que ocupa tu pie al dar un paso más hacia ya no sé donde está. En un juego letal dejo caer pequeños conejitos color aceituna a tu espalda que descansa entre mi vientre y el esfínter azul que acompaña el cacareo del amanecer que no aclara nada mientras yo sin ropa prefiero jugar a que duermo y tú escuchas la sarta de tonterías que salen de la ventana. No tienes a-tien-tas. Así que igual da si mi boca dice algo.
800.2.03
Entrecortadas risas casi espasmódicas dan los aplausos de la tempestad que de verte se convierte en foca y yo arremedo con la venganza. Cómo quisiera haberle hecho un maleficio a aquella mujer que de buena gana quería estrangular sin siquiera conocerle; pero hablamos y discutimos entre robots añejos y sombras que me piden guarde tres lugares uno tras otro en la oscuridad que he de negar y que a la par no sé como decirle no abiertamente. Risas y más risas, ya se terminó la sala, yo no pude contener la goma de mascar.
003.8.1.1.
Sentí que iba a llover, entonces lloví; yo-vi---yo-ver. Tremenda granizada, no esperaba menos.
02.000.1.8321
Espeluznante tintineo me despierta a las dos y cuarto para las tres de la mañana, es la estúpida nostalgia contraída que abarca para no caer en tristeza ni decirte que las gotas de agua se meten por la ventana para corroer todo metal a su paso, entre ellos los colores; mis pies no aguardan el frío. Ni la taza de café que atraganta mí alfombra, ni aquel olor añejo que recorre el cuarto; podrán salvarme de no querer y a la vez alejarte.
000.000.00
Es como tanta y tanta agua sin saber nadar, como inundaciones profundas en mi recámara y sólo en mi sola recamara que se contrae con tantas cosas sin encontrar fuga alguna al amanecer más cercano y recóndito que en mi pupila descansa.

14.6.09

La cordura con la que ocurren, o la intensidad que les sugiera merecerse un recuerdo




Un extraño para acurrucarme en su regazo y sentir su inteligencia flanquearse para dejar de pensar un momento muy a pesar de mi bien sentir cuando no me siento tan bien ni del todo mal agarrarle el pecho para poder sujetar aquello que adorna su tela invisible, flexible e irrevocable que le robare las palabras que aún ajenas a mi me describen con facilidad y fealdad lo que entonces puedo ver y no sentir; un prometedor cuarto lleno de libros más que afiches inseguros de anteojos reposando que lees y lees para no descansar y no tomar la facilidad que da llenar una solicitud que determine aquello que hemos de hacer al tomar una decisión caprichosa entre las labores de lo que me inspiras porque me inspiras y lo haces; y lo haces para que yo desee estar a tu lado que no conoces y que nunca lo harás por no conocerme por no ser una estampa de posibilidades que se aglomeran unas a otras como los números que no puedo leer desde que ya no me quieren hablar para no ver un culillo más de alguna cualquiera foto de mujer semidesnuda que yo sin querer tengo que ver por abrir una página de ocio internautico informativo desnudo absurdo triste y vacío. Entonces tienes una cara e incluso podrías tener una chica y yo misma abogaría por aborrecerme si he de desear recostarme en tu pecho por no invadir un espacio ajeno y un espacio sin pertenencia; te ves bien al menos sé que sabes sonreír muy a pesar de tu “trastorno bordeline de personalidad” con ojos pequeños y nariz grande aún tus cejas no quieren juntarse para saludarse o inclusive para que también tu boca pequeña pueda saludar a tu mano de tan cerca y de tan cerca tenerte porque puedo invadir tu espacio virtual, dibujas una espiral junto con tus otras máscaras; yo te recortaría un poco más la nariz e inclusive te imploraría por que te hicieras un injerto de cabello pero la nitidez de la abstinencia me absorta para rallar tu cara “tú mismo” y ponerte un poco más claro aunque claro por dentro ya seas, te ves joven y te ves viejo ya no sé ni a quién creerle al zócalo capitalino o a aquellas dos sujetas que me miran inquisitivamente; márchate y no vuelvas más. Tapas tu lado izquierdo y yo me quedaré con el derecho, no hay más, me basta, me las compartes a ambas, al menos su culito no dice play y al menos no quiero degollarlas hasta sofocar su falsedad o su facilidad de darse unas a otras las barbas que apenas te llegan a la mandíbula del disfraz a tu lado con una fecha de caducidad de tres años atrás. Despídete y deja de mirar al sujeto que en un mural intenta clavarte una lanza mientras miras el ocaso con libros en un atardecer azul que más bien pintas de anaranjado por ser más relajante ante tus libros, ante tu luz de ajedrez con el que no podré jugar pues se te han caído los lentes. Quijote me observa y Quijote se ríe de mi y de ti en la presencia del silencio mientras que Buda sonríe levantando las manos al cielo de pecera llena de plantas para té y todo eso brilla en anaranjado porque así lo pintas una y otra vez. No es cierto que hayas leído tantas enciclopedias de super heroes, ni es cierto que necesites protegerte con dientes de ajo e incluso con un ojo de mala agüero que cuelgas en alguna parte de las botellas de vidrio que has tomado para dejar como un soborno al escape sin fin del adorno de la parte de “el ser y el tiempo” de un muñequito de metal que no calcula lo que durará su caída si se avienta desde tan alto una calle que me muestras, ¿de donde es? ¿Venecia quizá? Todo es nublado cuando el lente no calcula bien, ni tan alto ni tan bajo apuntan los tres que me observan de uno que mira con cautela las miles de estatuillas que me están cansando blancas y aburridas con su tibieza de sol en el desierto, los zodiacos te apuntan, en qué casa de Horus te encuentras con esas personas persas intelectuales o espirituales quizá, ese escenario anaranjado por fin lo cambiaste a azul, los gatos duermen con esa mirada triste nuevamente.

31.5.09

Toc Toc, ¿quién es?

Hace más de dos meses tenía una muerte determinada y fracasó en su intento, pero no se me olvida que por ahí anda merodeando las noches y los días fértiles de vida aunque podría decir; intento la vida; para dar ese toque amargoso azotado que todos gustan al escribir-leer-escuchar porque es más interesante (no mejor ni más bueno) saber que no a todos nos va tan bien; a que todos somos felices y dichosos o al menos eso aparentamos en nuestros rostros. Entonces pues el fracaso toca otra vez mi puerta y sin asombrarme porque ya era un hecho que tarde o temprano regresaría no le doy el gusto ni de sonreírle ni de molestarme, pero si de hablarle e invitarlo a pasar. Me siento en mi sillita del cuarto de “estudio” que sólo en raras ocasiones ocupo y pongo Radiohead a todo volumen para enseñarle que eso me gusta a mí y que después de esto estoy igual de perdida que antes pues me encuentro en el mismo punto y de aventarme al precipicio que se encuentra a unos centímetros de mis rodillas que ha funcionado bien hasta el momento para más que encarar al fracaso hacerlo mi amigo y entonces si poder sonreírle para decirle, es tan cierto eso que dicen por ahí, los últimos serán los primeros, y con esa regla los primeros siempre serán los últimos, y total que ¿tardaremos millares de millones en llegar a un en medio? Aparece una de mis canciones predilectas You and whose army? Enciendo un cigarrillo, porque apoco no son re buen pedo esos gueyes con sus sombreritos amarillentos que te besan y te envuelven los pulmones de alquitrán para disque robarte un poco más de vida aunque a la sensación parezca que te están dando un nuevo respiro e inclusive hasta llegas a sentirte acompañado. Luego están esas posibilidades que siempre pensaste y que nunca parecían ser reales pero que en un splash y sin darte cuenta ya se te calló una cubeta entera de agua fría sólo por esperarlo vagamente para hacerte pendejo como que eso no lo esperabas porque eso nunca podría pasarte a ti y al mismo tiempo ver que ya esta sobre ti; porqué a nadie se le ocurrió ponernos una inmunidad exclusiva de súper héroe en donde uno decidiera yo quiero ser inmune a cierta cosa, aunque fuera una sola, yo tengo un par como mis predilectas, obviamente tienden a ser las que más trabajo cuesta en la vida sobrellevar o sobresalir y cualquiera te dirá que si le quitas eso a la vida entonces le quitas lo entretenido y bhla bla bla. Y más bla bla bla, yo puedo seguir y seguir así, pero seguramente me asqueare o me dolerán las manos que no muevo por escribir, más bien lo hago para seguirle platicando a mi amigo el fracaso como es qué la cubeta de agua que tenía tantos cubitos de hielo y la forma en la que ninguno me pegó y como lo usó a él para tener un pretexto para quedarme en casa a escuchar música y nada más mover las manos como si fuera sordo y no pudiera escuchar mis reclamos.